Lección Aprendida
En la transición de las PYMEs turísticas alemanas hacia prácticas más ecológicas, nos encontramos con varios retos y lagunas. En primer lugar, las PYMEs del sector turístico siguen sin comprender bien los conceptos de sostenibilidad y los sistemas de certificación. La abundancia de sistemas de certificación de la sostenibilidad supone un reto para las PYMEs, que necesitan ayuda para seleccionar la opción más adecuada. Esto les impide poner en marcha iniciativas integrales de sostenibilidad y obtener certificaciones reconocidas, fundamentales para la credibilidad y la competitividad. Los retos están relacionados además con la carga de burocracia, la capacidad limitada (dinero y personal) y las limitaciones de tiempo, amplificadas por la necesidad de experiencia externa y conocimientos especializados. Además, las PYMEs suelen tener dificultades para obtener la información adecuada sobre la legislación comunitaria o nacional de reciente introducción relacionada con la transición ecológica, lo que provoca incertidumbre e incumplimiento. Como la legislación no suele ser aplicable a una empresa tan pequeña, el interés es escaso.
Muchas carecen de una estrategia concreta de sostenibilidad, sobre todo las microempresas, y se centran en decisiones impulsadas por la economía y en reaccionar en lugar de anticiparse. Además, la medición del impacto de la sostenibilidad sigue siendo un reto debido a la limitada capacidad y conocimiento sobre los indicadores clave de rendimiento adecuados.
Curiosamente, también resulta difícil comunicar las iniciativas sostenibles a los clientes, ya que éstos pueden percibir las opciones responsables como una oferta de menor calidad por más dinero, por lo que a menudo no están dispuestos a pagar más. El apoyo (financiero) de las autoridades públicas es esencial, mientras que la colaboración con municipios y asociaciones turísticas también requiere una mayor expansión. En última instancia, las entrevistas pusieron de manifiesto la siguiente laguna: las certificaciones y las prácticas sostenibles están impulsadas predominantemente por la demanda del mercado y no por una motivación intrínseca.