Buena Práctica
Las visitas culinarias de Eat the World duran unas 3 horas y pueden incluir hasta 6 platos distintos.
En cada recorrido, los participantes podrán degustar exquisitos manjares de los restaurantes gestionados por sus propietarios en el distrito. Lejos de la producción en masa y de las cadenas de restaurantes, la gira Eat the World se centra en los productores regionales de alimentos.
Además, se presentan datos históricos, actuales e interesantes sobre la ciudad o el distrito elegidos, ya que los guías turísticos locales comparten sus conocimientos y son capaces de destacar los tesoros especiales de cada lugar.
ORGANIZACIÓN

Eat the World GmbH
La organización es un proveedor de servicios turísticos de visitas gastronómicas a ciudades de Alemania. Desde 2008, Eat the World ofrece la oportunidad de descubrir ciudades de una manera culinaria y cultural - en más de 150 distritos de 55 ciudades. Fuera de las rutas turísticas más frecuentadas, Eat the World ofrece recorridos especiales por la ciudad con un toque extraordinario: como participante, podrá descubrir un distrito al tiempo que lo degusta.
IMPACTO
En Eat the World, la atención se centra en resaltar las características únicas de cada ciudad, revitalizar los barrios, mostrar su diversidad y potenciar a los proveedores locales.
El impacto en las emisiones de CO2 es mínimo, ya que los recorridos se organizan a pie. Además, al limitarse la oferta a Alemania, las distancias de viaje pueden mantenerse relativamente cortas. En la actualidad, Eat the World opera en 55 ciudades alemanas, desde pequeñas a grandes zonas urbanas. En 2023 organizaron unos 20.000 recorridos y colaboraron con aproximadamente 1.500 restaurantes y tiendas de alimentación locales.
SOSTENIBILIDAD
Durante la visita, suele prestarse especial atención a los productos regionales y a las dietas locales, incluidas las opciones veganas. Los principales clientes son locales, lo que garantiza un impacto positivo duradero en los negocios asociados incluso después de que termine la visita. La facilidad de reserva y de acceso reduce las barreras de entrada.
En general, las rutas gastronómicas combinadas con elementos culturales no sólo ofrecen una experiencia auténtica y enriquecedora, sino que también contribuyen a promover la cultura, la economía y el medio ambiente locales, lo que las convierte en una opción sostenible.